-QUIENES SOMOS-

 

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48004 Bilbao (Bizkaia)

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Prologo

Recordarás que sentiste frió en la estación de RENFE. La maleta cargada de promesas, llenas de ilusión y esperanzas que nos conducían hacia una nueva vida, donde encontrar un buen trabajo y crear un hogar digno donde nuestros hijos pudieran tener una vida más fácil.

Extremadura, Galicia, Castilla, ...!qué lejos quedaba nuestra casa!, !aquélla oscuridad y soledad!. Allí estaba" el conocido", pariente del pueblo, con un puesto de trabajo, En el mejor de los casos una habitación con derecho a cocina y en la inmensa mayoría una chavola en ese "barrio escondido" donde cada amanecer surgían a la vida nuevas "casas de cartón".

Desde el primer momento la cruda realidad: el trabajo de sol a sol, los salarios pobres, las horas extras. Regresar a casa y...más miseria.

Bilbao sigue creciendo, se abren nuevas fábricas, bandas,...lo que conlleva que el número de emigrantes se dispare, y, con ello, proliferen estos poblados en las periferias de la ciudad.

Las autoridades ante estos hechos tienen que tomar medidas, con ello llega una nueva promesa .

Nace Otxarkoaga, ubicado en las laderas del monte Artxanda. Antes poblado de lobos, ahora nuestro barrio.

Tres de marzo de 1.963 miércoles de ceniza, allí estaba yo en el andén de aquélla inmensa estación, lloviendo, rodeado de extraños, sentí que todo era oscuro y en esa oscuridad "el paisano", siendo yo uno de esos privilegiados con derecho a cocina y trabajo al día siguiente.

Mediante sorteo nos tocó la casa de Otxarkoaga, una vivienda digna a cambio de una renta. Empezar de nuevo con ilusiones renovadas.

Aunque el trabajo es muy duro vale la pena la recompensa, llegar al barrio y allí encontrar la familia, feliz por tener un hogar.

Para mi mujer quedaba el trabajo de educar a los/las hijos/hijas, de controlar la economía doméstica, de cuidar nuestra salud,...

No había escuelas, ni servicios sanitarios, tan sólo un medico familiar para todo el barrio. había que coger dos autobuses para ir al especialista. No sé cómo pero Juana, al igual que el resto de las mujeres, lo conseguía.

Los domingos a la salida de misa nos encontrábamos con los vecinos, que llegaron a ser nuestra familia, con los que compartíamos nuestras alegrías y dificultades que eran también suyas.

Entre estos amigos se encontraban Juanito, si no sabías llevar cuentas él te enseñaba, Basilio, Sinde, Eustaquio,...Esas charlas desembocaron en la creación de la Mutualidad. En ella encontramos un lugar donde reunirnos, apoyarnos y pensar en lo que debíamos reivindicar para nuestro barrio. Se creó una asociación, que en aquel tiempo era difícil, donde compartíamos nuestros problemas ayudándonos los unos a los otros a seguir adelante. La Mutua también fue una escuela de vida y de conocimientos, un lugar de ocio que no suponía un gasto para la familia.

Ahora, a mis 67 años, añoro el puerta a puerta, el conocernos y compartir nuestras vidas. Admiro a nuestras mujeres por su lucha diaria, solas y en silencio; ellas eran las que cuidaban del barrio. Recuerdo a Don Diego, ese espíritu libre y luchador por las causas justas. Recuerdo también esas tertulias que duraban hasta medianoche y en las que los compañeros soñábamos con un barrio mejor. Allí se plantaron las primeras semillas. Hoy cuando miro a Miguel e Ignacio, colaboradores directos de la Mutualidad. veo con satisfacción que la semilla a germinado.

Nuestra Mutua sigue viva y nuestro barrio mejorando.

Un nostálgico

-año 2005-

-La Mutua es hermandad-

-Visita Fotografíca a nuestra sede-